Para hacer el amanecer, llegar tarde.
Bailar descalzo en la playa, tal vez tomando un mojito, pero también para conducir al atardecer o en el medio de la noche.
No importa dónde se encuentre, sin importar cuáles sean sus programas, lo importante es estar acompañado de música.
¡Nos ocuparemos de la banda sonora!
Diecinueve pistas por una hora y cuarenta y cinco minutos de música, sin pensar en géneros, sin restricciones.
Desde el classicone de John Talabot ( “Sunshine) y sus sonidos afro-baleares comienzan un viaje que pasa por Brasil revisado por Joven Marco, el Kraftwerk revisado y corregido por Señor Coconut, la “salsa caliente” de la gloriosa Hermanos meridianos y el Turín por adopción Nicolas Jaar con una de las canciones más exitosas de “Sirens”“. Pero no termina aquí: la cumbia groovy y psicodélica de Nicola Cruz; el eterno “Pueblo Fantasma” de la Promociones especiales (porque el verano llama a los ritmos en optimista); la Nu Guinea luchando con el señor indiscutible del ritmo (Sr. Tony Allen); el funk en salsa de sonido Napoli de Fitness para siempre y su majestad Pino Daniele; el afrobeat histórico Lafayette Afro Rock Band; la Líquido líquido anabolizado por Optimo y Matias Aguayo en la versión de disco gracias a Prins Thomas. Y luego, de nuevo: la podredumbre del ESG; el último afro-viaje de la Red Axes; una Kalabrese en particular versión pop; el alma muy fría de los últimos El niño de Lov; la pesadilla brasileiro dei Ninos Du Brasil con Arto Lindsay y el gran final con un Gilberto Gil vintage (y esa cosecha: 1968), ministro de cultura y psicodélico.

Te lo dijimos inmediatamente: la palabra clave es eclecticismo y buenas vibraciones.
Hazlo bien. Buena escucha!

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