Después del debut “Dark Energy” y la detonación de su muy apreciado sucesor “Black Origami”, lanzado el año pasado, es imposible no prestar mucha atención a cada movimiento de Jlin. Anticipado por el obsesivo single “The Abyss Of Doubt”, “Autobiography”, lanzado el viernes en CD o doble LP, no es su tercer álbum real, que saldrá entre 2019 y 2020. Es más correcto que la banda sonora para el espectáculo compañía de danza de la compañía Wayne McGregor, con quien también participa en giras, que tuvo su estreno en Sadler’s Wells en Londres en octubre de 2017.

Un sueño hecho realidad y un encuentro perfecto para el productor estadounidense, que (el polo), los ritmos y los movimientos entienden y encarnan el concepto que subyace a la representación teatral: el cuerpo como lugar de la memoria, como un archivo vivo. La oportunidad, entonces, es buena para no detenerse en el trabajo de pies experimental, sin embargo, que no temerá ser superfuturista o disonante incluso en este contexto, y así apoyar las reinterpretaciones digitales del funk (la “Anotación” contagiosa), la introspección mínima del ambiente exótico con varillas de bambú, campanas y chorros de agua (“Carbono 12”, en este sentido, el momento más emocionante) o dirigido al Este (el emblemático “Kundalini”). No solo un innovador, sino también un explorador, Jerrilynn Patton será recordado durante mucho tiempo.

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